
Una deprimente colección de Miuccia Prada que nos recuerda los malos momentos que vivimos. Debido a la incierta situación de la economía mundial la casa italiana apuesta por trajes sastre atemporales en distinto color bajo el mismo patrón en el otoño/invierno 2009-2010.
En colores apagados como el marrón diseña gran parte de su colección, el toque de luz lo aporta un color vino tinto con el que se atreve a estampar sus diseños. El negro también es un claro protagonista sobre la pasarela.



Lo único que nos permite escapar del mundo de la sobriedad son trajes de chaqueta y abrigos en negro con pedrería bordada, pero repito con el mismo patrón que los anteriores. El buen uso de los pelos de animal es lo mejor de todo el desfile. Pudimos ver un impresionante vestido de pelo similar al visón, en cuanto a color y textura. El pelo también es teñido en color vino.
Mucia apuesta sin miedo por Katiuskas (nombre que proviene de una ópera de 1931) altas no, altísimas. Las botas, en distintos colores como el granate, el marrón o en verde llegan más o menos hasta las ingles. Las verdes nos llevan al mundo de los pescadores, quienes las utilizan para no mojarse los pantalones.



Abrigos de cuero, en diferentes tonos, a los cuales han ido abriendo paso las tan ansiadas y de moda cazadoras de cuero. En conclusión, una colección triste pero con piezas únicas como el vestido de pelo ya mencionado o los impresionantes bolsos que acompañaban a las modelos. Grandes escotes en mujeres extremadamente delgadas que desmejoran el efecto del mismo.



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