Es muy probable que en España aún no hayáis oído hablar de ella, pero al otro lado del charco, los y las estilistas de todas las revistas de moda suspiran por su macabra orfebrería.
Lúgubre y muy rock & roll, Pamela Love es la nueva niña bonita de la escena fashion neoyorkina. Esta joven artista polifacética y multidisciplinar, graduada en cine y pintura en NYU, comenzó sus pinitos en el mundo de la moda haciendo los estilismos de algunos videoclips y creando el visual merchandising de los escaparates de Urban Outfitters.
Su transición al diseño de joyas fue más causal que casual, ya que empezó a crear sus propios diseños al no encontrar ningún accesorio que fuera de su agrado para utilizar en su trabajo como estilista.
Sin embargo, su meteórico salto a la fama, y consecuentemente a las páginas de publicaciones como Vogue, Nylon o Jalouse, no se produjo hasta hace menos de un año, cuando su amiga y fashionista de pro, Julia Restoin-Roitfeld, apareció luciendo una de sus creaciones en la pasada campaña de otoño-invierno de la firma americana de streetwear GAP.

La alhaja que exhibía la hijísima de Carine en la susodicha publicidad era un brazalete en forma de garra de águila que ya se ha convertido en la pieza más emblemática de su siniestro imaginario plagado de cráneos de aves rapaces, amenazantes cobras y corazones humanos.
Su imparable trayectoria no muestra visos de detenerse y su nombre está cada vez más presente gracias a sus colaboraciones con marcas como Marchesa, Yigal Azrouel o Zac Posen, que fueron lo más comentado de la Semana de la Moda de Nueva York.
No le perdais la pista a esta it-designer del momento. La fascinación por Pamela Love sólo acaba de empezar.




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