Lejos de la grandes pasarelas de la moda internacional, la alfombra roja de Hollywood es uno de los mejores escaparates para diseñadores y grandes firmas, que se toman el pulso en la ceremonia de entrega de los Oscar. Como percha, lo más selecto y glamouroso del panorama cinematográfico actual.
Firmas como Armani, Versace o Dior han sido las encargadas de vestir a las actrices más deslumbrantes a lo largo de las ediciones de estos premios, y cada año, en torno al debate sobre el talento o presteza cinematográfica, se abre una discusión paralela: la que señala a las peor y mejor vestidas de la gala.
Empezaremos por Penélope, que es lo patrio, quien lució un modelo blanco de Pierre Balmain, co-creador junto a Christian Dior del “nuevo look francés”. El vestido era de escote palabra de honor y falda compuesta por capas con brocados. No le faltaron las críticas, y a pesar de su elegancia, parecía que en lugar de a una entrega de premios acudía a su propia boda, y uno no podía por menos que preguntarse por el paradero del novio.
Una de las grandes favoritas en cuanto a vestimenta se refiere fue la actriz Anne Hathaway, quien lució un traje de Armani Privé de corte sirena, en tonos plateados, de cristales, un modelo de la colección de alta costura de la firma para esta primavera.
También deslumbraron Marisa Tomei, con los numerosos pliegues de su Versace y Sarah Jessica Parker, quien escogió un modelo plateado de Dior Couture. Frieda Pinto lució un vestido azulón de John Galliano y Natalie Portman, uno color de rosa de las diseñadoras Rodarte.
Y llegó Kate Winslet ataviada con un precioso modelo de Yves Saint Laurent, de dos colores y que le dejaba un hombro al descubierto. La siguió la modelo Heidi Klum, con un vestido en rosa fucsia de Roland Mouret.
Por su parte, Angelina Jolie se decantó por la sobriedad del color negro, con un modelo de Elie Saab, el mismo color escogido por Diane Lane para su Dolce&Galbana. Con ellas contrastaba Amy Adams, quien se vistió con un traje de la firma Carolina Herrera, rojo pasión.

Y le toca el turno a las que ya fueron consideradas como peor vestidas, entre ellas la cantante, actriz y modelo Beyoncé, quien también lucía un vestido corte sirena, pero en el extremo opuesto, bordados dorados y volantes bastante flamencos, la verdad es que el vestido le quedaba muy ajustado.
Por su parte Miley Cyrus lucía un modelo de Zuhair Murad, de inspiración “árbol de navidad”, que deslumbraba… pero por sus destellos, una idea muy brillante, la verdad. Tampoco gustó el diseño de Prada por el que apostó Jessica Biel, en color crudo, que más que un vestido parecía una sábana de satén anudada.
Y cómo no, críticas, que ya son un clásico, para Whoopi Wholberg, por su vestido de excesivo leopardo, igual que para el escote de Goldie Hawn que parecía enseñar más de la cuenta.
Vía: Terra




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