
El regreso de Roberto Verino a Cibeles, junto al de Adolfo Domínguez, era uno de los momentos más esperados de esta 50 edición de la pasarela madrileña. El modisto gallego se presentó en la Cibeles Madrid Fashion Week con las ideas muy claras: un diseño sólido que busca la perfección en los pequeños detalles.
Roberto Verino apostó por mostrar una retrospectiva arriesgada de su historia en Cibeles, inspirándose en algunas de sus propias propuestas mostradas años atrás en la pasarela. Gran expectación en el desfile del modisto, que arriesgó con una teatral puesta en escena: pétalos de rosas por toda la pasarela (que provocaron más de un susto), y modelos ataviadas con máscaras inspiradas en ‘El fantasma de la ópera’.

La nueva colección de Verino destaca por la elección de colores sobrios, con tonos como el negro, el gris perla o el blanco. Tejidos como el crepe, la seda y la gasa se enriquecen con una gran riqueza de detalles: cristales Swarovski, plumas, lentejuelas y mucho encaje.
Para la noche, Verino se decanta por la sofisticación extrema, con vestidos largos y vaporosos de líneas asimétricas, sensuales aberturas y atrevidas trasparencias. Como contraste, el modisto introduce en su nueva colección diseños para una mujer urbana y cosmopolita, que bajo el lema “dress like a man” incorpora a su armario prendas de estilo masculino, como chaquetas con hombreras o pantalones holgados.
Imagen: Vogue
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