Elisa Palomino hila su desfile a través del mundo de fantasía de las hadas de la época medieval. La delicadeza de sus diseños vuelve a inundar la pasarela de telas bordadas con elementos de la naturaleza, bodys de rejillas sobre los que penden motivos elaborados con pailletes, vestidos de gasa muy sensuales, asimetrías y juegos de volúmenes que aportan peso allí donde es necesario.
La apuesta de este año por los colores gira en torno al beige, el negro, el rojo y el blanco, con pinceladas de un rosa y azul intensos. Los vestidos son los que se llevan todo el protagonismo en la colección, sólo compartido con algún abrigo ligero. En estas fotos podemos apreciar cómo los bodys con pailletes decoran el cuerpo como si se trataran de tatuajes.
El rojo vivo capta la atención con esos “total red looks” que suben a la pasarela destilando fuerza y energía a raudales. Sobre el cuero se bordan motivos vegetales y orientales. Las pagodas se suben a la cabeza en forma de tocado artístico, una delicia.
La nota discordante con menos grado bucólico parte del rosa chicle, color del gusto de la diseñadora, que se inserta en algunos pocos looks. La delicadeza vuelve a surgir con modelos en blanco y beige para vestir a una musa que surge de los bosques y de los parques, como el Parque de El Capricho, en Madrid, el único parque del romanticismo de la ciudad y marco incomparable para la presentación gráfica de esta colección primavera-verano 2012.
No te pierdas el desfile, merece la pena verlo con la música de fondo.
