
La propuesta de Amaya Arzuaga para la temporada otoño-invierno 2010-2011 era uno de los desfiles más esperados de Cibeles Madrid Fashion Week, y también fue uno de los más concurridos. La diseñadora burgalesa presentó en la pasarela madrileña una propuesta futurista, en la que la que renuncia a las líneas clásicas de la moda para dar cabida a nuevas formas y patrones.
Amaya Arzuaga mostró un despliegue de formas geométricas y volúmenes arquitectónicos, estructuradas y de aire futuristas. La diseñadora apuesta por vestir a la mujer con prendas favorecedoras y arriesgadas que tienen como objetivo estilizar la figura femenina.

Desde vestidos tipo nube a cuerpos más estructurados, pasando por futuristas monos y cuellos altos con volumes conforman la colección de Arzuaga. Para ello, la modista utiliza materiales como lana pura sin tratar, seda de metal, cashmere y piezas metálicas.

La paleta de colores está predominada por el negro, al que acompañan colores ácidos como el azul tinta, el naranja, el piedra o los grises.

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