Hay veces en las que decimos muy convencidos “de esta agua no beberé” y acabamos bebiendo y usando el agua para todo. En moda es muy frecuente que rechacemos de primeras una tendencia, sobre todo cuando no está todavía implantada en la calle.
Un ejemplo os lo doy con el caso de las riñoneras, que con ese nombre ya de partida lo tienen complicado, os propongo rebautizarlas con otro nombre (al final del post os diré el nombre que se me ha ocurrido). Seguro que muchos pensáis que ni de broma, que eso no lo usaréis jamás. Y es que los 80 y 90 hicieron mucho daño en nuestra retina, que todavía recuerda con espanto aquellas bolsas a la cintura con coloridos extravagantes.
Pero seguro que al ver lo bien que le queda a Sheila Márquez su accesorio ya estáis empezando a cambiar de opinión. Aquí está el ‘quiz’ de la cuestión, las riñoneras pueden ser un accesorio lleno de estilo y dar a nuestro look el toque necesario para no ser aburrido.
Para esta temporada algunos diseñadores la han incluido dentro de sus propuestas, como Diane von Furstenberg, que propone riñoneras de piel a las que pocos se pueden resistir.
Otra opción es que el objeto en sí tenga el sello Hermés, eso ya es garantía de estilo por sí solo. A la cintura o en la muñeca, un mini-Birkin puede hacer las veces de monedero de lujo.
Y ahí va el nombre que os propongo: boldera; de bolso y cadera. Ya sé que no es lo más, pero es lo que tiene pensárselo en 2 segundos y medio.
¿Qué nombre se te ocurre a ti para rebautizar a la riñonera?
